crazyfriends
miércoles, 8 de julio de 2015
viernes, 3 de julio de 2015
Sexo inolvidable !!!!
1. Recuerda que tu órgano sexual más importante es tu cerebro: el famoso “cerebrito” tiene un lugar protagónico. Comienza a pensar en el sexo con anticipación, y si puedes, comparte tus pensamientos al respecto breve y gráficamente con tu pareja. Una llamadita rápida durante el día no debe interrumpir grandemente su día de trabajo, pero sí puede proveer un poderoso estímulo erótico.
2. Tómalo con suavidad: comienza besando y acariciando el cuerpo de tu pareja, pero no sus genitales ni sus zonas más erógenas. Puedes, por ejemplo, besar la yema de sus dedos o sus pies, sus orejas, axilas, abdomen… y poco a poco ir acercándote a su pecho o sus testículos/vagina.
3. Asegura el orgasmo, manual u oralmente: muchas mujeres no logran tener orgasmos durante la penetración vaginal. Muchas de las chicas que disfrutan de los orgasmos múltiples tienen más probabilidades de tener un segundo o tercer orgasmo durante la penetración si ya han tenido uno o dos anteriormente. Así que no sean tímidas y tóquense. Y a los chicos, les aconsejo que aprendan de ellas! Observa mientras tu pareja se masturba (algo de por sí, super excitante); y luego utiliza el mismo tipo de caricia y la misma presión y velocidad que ella usa mientras se masturba.
4. Presta atención a sus zonas erógenas: muchas mujeres cometen el error de dirigirse directamente hacia el pene de su compañero. Sin embargo, la gran mayoría de los hombres son muy sensibles en otras partes de sus cuerpos, como las tetillas, el escroto, y el perineo. Si tu hombre no tolera que estimules su pene directamente sin querer penetrarte, asegúrate de invertir más tiempo en estas otras áreas de su cuerpo.
5. Experimenta con caricias variadas: recorre el cuerpo de tu pareja suave y delicadamente con la puntita de tus dedos, de manera que le ocasiones escalofríos. De igual manera, puedes experimentar con caricias mucho más agresivas, incluso usando tus uñas para raspar su piel y provocar otro tipo de sensaciones. Tómalo poco a poco y ve midiendo su tolerancia y respuesta a estas caricias más agresivas. Si lo disfruta y te pide más, síguelo/a por ahí e incluye nalgadas y todo lo que se te ocurra.
6. Experimenta con distintos ritmos: excita a tu pareja y luego retírate. Tiéntalo/a. Haciendo esto, aumentas también tu propio nivel de excitación. Él/ella, por su parte, quedará rendido/a a tus pies. No sabrá cuándo vas a continuar acariciándolo/a o cuándo vas a cambiar el patrón o parar del todo. Su excitación se ve incrementado por la anticipación que le provee este tipo de juego.
viernes, 29 de mayo de 2015
Piensa....
Es horrible que te terminen pero es mas horrible que te quedes llorando por un cabron , aunque el haya sido perfecto en tu corazon
Tiempo vivido
Esta es la historia de un hombre al que yo definiría como un buscador.
Un buscador es alguien que busca, no necesariamente alguien que encuentra. Tampoco es alguien que, necesariamente sabe qué es lo que está buscando, es simplemente alguien para quien su vida es una búsqueda.
Un día, el buscador sintió que debía ir hacia la ciudad de Kammir. El había aprendido a hacer caso riguroso a estas sensaciones que venían de un lugar desconocido de sí mismo, así que dejó todo y partió.
Después de dos días de marcha por los polvorientos caminos divisó, a lo lejos, Kammir. Un poco antes de llegar al pueblo, una colina a la derecha del sendero le llamó mucho la atención.
Estaba tapizada de un verde maravilloso y había un montón de árboles, pájaros y flores encantadores; la rodeaba por completo una especie de valla pequeña de madera lustrada.
Una portezuela de bronce lo invita a entrar. De pronto, sintió que olvidaba el pueblo y sucumbió ante la tentación de descansar por un momento en ese lugar. El buscador traspasó el portal y empezó a caminar lentamente entre las piedras blancas que estaban distribuidas como al azar, entre los árboles.
Dejó que sus ojos se posaran como mariposas en cada detalle de este paraíso multicolor. Sus ojos eran los de un buscador, y quizás por eso descubrió, sobre una de las piedras, aquella inscripción…
Abdul Tareg, vivió 8 años, 6 meses, 2 semanas y 3 días se sobrecogió un poco al darse cuenta de que esa piedra no era simplemente una piedra, era una lápida.
Sintió pena al pensar que un niño de tan corta edad estaba enterrado en ese lugar. Mirando a su alrededor el hombre se dio cuenta de que la piedra de al lado también tenía una inscripción. Se acercó a leerla, decía: Yamir Kalib, vivió 5 años, 8 meses y 3 semanas.
El buscador se sintió terriblemente conmocionado. Este hermoso lugar era un cementerio y cada piedra, una tumba. Una por una, empezó a leer las lápidas. Todas tenían inscripciones similares: un nombre y el tiempo de vida exacto del muerto.
Pero lo que lo conectó con el espanto, fue comprobar que el que más tiempo había vivido sobrepasaba apenas los 11 años… Embargado por un dolor terrible se sentó y se puso a llorar.
El cuidador del cementerio, pasaba por ahí y se acercó. Lo miró llorar por un rato en silencio y luego le preguntó si lloraba por algún familiar.
– No, ningún familiar dijo el buscador.
– ¿Qué pasa con este pueblo?
– ¿Qué cosa tan terrible hay en esta ciudad?
– ¿Porqué tantos niños muertos enterrados en este lugar?
– ¿Cuál es la horrible maldición que pesa sobre esta gente?
– ¿Qué los ha obligado a construir un cementerio de chicos?
El anciano se sonrió y dijo:
– Puede Ud. serenarse.
– No hay tal maldición.
– Lo que pasa es que aquí tenemos una vieja costumbre.
– Le contaré.
Cuando un joven cumple quince años sus padres le regalan una libreta, como ésta que tengo aquí, colgando del cuello. Y es tradición entre nosotros que a partir de allí, cada vez que uno disfruta intensamente de algo, abre la libreta y anota en ella:
A la izquierda, qué fue lo disfrutado y a la derecha, cuánto tiempo duró el gozo.
Conoció a su novia, y se enamoró de ella.
¿Cuánto tiempo duró esa pasión enorme y el placer de conocerla?
¿una semana?, ¿dos?, ¿tres semanas y media?
Y después, la emoción del primer beso, el placer maravilloso del primer beso
¿cuánto duró? ¿el minuto y medio del beso?, ¿dos días?, ¿una semana?
¿y el embarazo o el nacimiento del primer hijo?
¿y el casamiento de los amigos?
¿y el viaje más deseado?
¿y el encuentro con el hermano que vuelve de un país lejano?
¿Cuánto tiempo duró el disfrutar de estas situaciones?
¿horas?, ¿días?
Así vamos anotando en la libreta cada momento que disfrutamos cada momento.
Cuando alguien se muere, es nuestra costumbre, abrir su libreta y sumar el tiempo de lo disfrutado, para escribirlo sobre su tumba, porque ese es, para nosotros, el único y verdadero tiempo vivido.
viernes, 24 de abril de 2015
1. Se sienten muy grandes sólo por que ya fuman.
2. Celulares en la mano.
3. Gritan, corren y me aturden.
4. Son súper irresponsables.
5. Piensan que por tener relaciones ya son “maduros”.
6. No respetan a nadie.
7. Se apoderaron de Starbucks.
8. Cuando se juntan, no platican entre ellos, sólo ven sus celulares.
9. Son berrinchudos si no tienen lo que quieren.
10. No vivieron la mejor época del mundo: Los 90’s.
11. Piensan que mientras más enseñen, más grandes se ven.
12. Piensan que ellos inventaron lo Hipster.
13. Todos tienen la culpa de sus problemas, menos ellos.
14. Se enamoran de personas que no existen, o en su defecto que jamás sabrán que ellos existen.
15. Son tan superficiales.
16. Algunos no se interesan por temas importantes que suceden en el país.
– Hija: “¿Ah si? Qué mal. ¿Me prestas dinero para ir a comprar ropa?”